Se trata del proyecto Fiesta a la Lectura, del Icbf y coordinado por Comfenalco Quindío, que comenzó en marzo pasado con la formación a 325 personas, entre jardineras y directivos.
Mientras los demás hacen la siesta, Nicole Camacho, a sus 4 años, toma una aventurada decisión: "Yo no voy a dormir, voy a leer. Y por eso me voy para la Bebeteca".
Las maestras jardineras se quedan sin más remedio que acompañar a la pequeña para que ella explore sin problemas los libros que hay en ese mágico lugar, que de 1:00 a 2:00 de la tarde parece de su completa propiedad.
Luego, la niña sale apresurada y dice: "Necesito saber el nombre del autor del libro y el del ilustrador".
Cuando todos los demás niños de su grupo, del jardín infantil del barrio La Isabela, al sur de Armenia, se dirigen hacia la Bebeteca, es ella la que los coordina y sugiere títulos para que su maestra se los lea.
Se trata del proyecto Fiesta a la Lectura, del Icbf y coordinado por Comfenalco Quindío, que comenzó en marzo de este año con la formación a 325 personas, entre jardineras y directivos, en motivación a la lectura, y que en la actualidad ha implementado 50 bebetecas en los hogares infantiles de bienestar familiar en el Eje Cafetero (14 en Pereira, 15 en Manizales y 21 en el Quindío).
Según Claudia Jaramillo, asistente operativa del proyecto, cada Bebeteca fue dotada con 120 títulos, dos estanterías, títeres y cojines. "En algunos jardines infantiles existían libros para niños pero las maestras jardineras no sabían cómo utilizarlos", explicó.
Para Claudia Lucía Ochoa, maestra del jardín infantil de La Isabela, la Bebeteca ha sido una experiencia liberadora. "He perdido la timidez, y ahora, gracias al proyecto, he aprendido a hacer diferentes voces como la del lobo, la bruja, etc. Para contarle un cuento a un niño se debe saber actuar", dijo.
Alejandra Martínez, maestra del jardín infantil del barrio La Patria de Armenia, y quien tiene a cargo 35 niños, dice que lo primero que hace es contarles el cuento en clase. Luego los lleva a la Bebeteca donde, con títeres representa el cuento, y por último, saca el libro de la estantería y pone a un niño a leerlo, en imágenes.
"Los niños ven los dibujos en los libros y saben qué está pasando. Uno pensaba que los niños de cero a 5 años no eran capaces de leer un cuento, y ahora todo ha cambiado. Me llevo libros para leérselos a mi sobrino y ha sido maravilloso", reitera la maestra.
Los padres también hacen parte del proyecto. Por ejemplo, Leidy Yohanna García García, madre de María José Paz, de 4 años, se lleva cada semana un libro para leérselo a su hija y dice que ahora la niña no puede dormirse si no le lee un cuento cada noche.
Nicole Gómez Rendón, de 3 años, dice que el cuento que más le ha gustado es el de una rana que quería volar y para lograr su objetivo se hizo amiga de unos gansos.
Y así como ella, los demás niños y niñas aceleran el paso en medio de una algarabía, cuando saben que llega la hora de visitar la Bebeteca.
Tomado de eltiempo.com.co







