
El Cóndor juvenil encontrado en el Parque Nacional Natural Los Nevados se convierte en la principal evidencia del éxito reproductivo de los individuos liberados en el Parque Nacional de los Nevados.
Sé de quienes con ahínco y esmero recorrieron las rutas del cóndor que recorre el Parque Nacional Natural de los Nevados y comunica sus picos como pichones de águila en su nido, esperando los pasos del viajero que nutren su existir con historias y leyendas de la majestuosa inmensidad que cubre sus cumbres y valles.
Pero hay rutas inconclusas, atajos desconocidos, senderos que se abren a los pies de quien los sigue. Esta no es la historia del turismo popular de un parque, es la historia de apenas una de las muchas formas que existen para conocerlo. Aquí, queridos amigos, les hablo de la ruta que desde El Cedral nos lleva hasta el tesoro hídrico de la ciudad de Pereira, la Laguna del Otún, pasando por la vereda El Jordán, siguiendo el lecho del río que baña y nutre los hijos de La Perla, El Río Otún.
El viaje inicia con un recorrido en un vehículo tradicional de la cultura paisa: dos horas en chiva desde la Plaza Cívica Ciudad Victoria hasta El Cedral (pasando de los 1.450msnm de Pereira hasta los 2.000msnm del bosque húmedo tropical que rodea la zona del cedral). A partir de este punto, no hay señal en los celulares y el camino restringe el paso a los vehículos. Humanos y animales tienen el privilegio de ser sus únicos caminantes. Únicos recurrentes de una senda que desde tiempo atrás permanece suspendida en el tiempo. Una de las muchas sendas usadas por los colonizadores para conocer las montañas y sus interiores, y, seguramente, de los nativos previos a lo que hoy conocemos como civilización.
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