
Breve selección poetica de mujeres que, dedicadas a su oficio de vida y a su paso terrenal, se atreven a hostigar la inspiración para hacer de la palabra un hermoso susurro de imágenes y sensibilidades
Yurani Corrales:
The postal service
Y aquí estoy,
con una blusa guayaba,
sandalias y una falda de boleros,
el cabello recogido,
recién bañada
y llena de crema perfumada.
En realidad no me quería bañar,
quiero estar con un saco inmenso,
pantalones grandes,
un gorro y una bufanda
en el fondo de mi cama,
pero no puedo.
Quizá de esta manera engaño al mundo,
a mi espejo, y me lo creo.
Creo que soy fuerte, valiente,
creo que tengo fe,
que tengo un motivo… y te espero;
dijiste que venías a las tres, y te espero…
y sé que no vendrás;
y que en realidad no quiero estudiar,
que el morral
lleno de códigos y sentencias
no es puro;
miro el reloj
y sé que no vendrás,
suena Nothing better
y me pongo a llorar.
con una blusa guayaba,
sandalias y una falda de boleros,
el cabello recogido,
recién bañada
y llena de crema perfumada.
En realidad no me quería bañar,
quiero estar con un saco inmenso,
pantalones grandes,
un gorro y una bufanda
en el fondo de mi cama,
pero no puedo.
Quizá de esta manera engaño al mundo,
a mi espejo, y me lo creo.
Creo que soy fuerte, valiente,
creo que tengo fe,
que tengo un motivo… y te espero;
dijiste que venías a las tres, y te espero…
y sé que no vendrás;
y que en realidad no quiero estudiar,
que el morral
lleno de códigos y sentencias
no es puro;
miro el reloj
y sé que no vendrás,
suena Nothing better
y me pongo a llorar.
Carolina Villa Londoño.
Manizales. Licenciada en Filosofía y Letras de la Universidad de Caldas.
Intuición I
Con tanto sentir que navega en la estructura
espiralada de los días,
es el prisma cóncavo del mundo que no me sirve de
excusa sino para la verticalidad,
ahora la tercera dimensión me aterra
el asfalto ya no me sirve de piso.
Hay algo más en la divinidad, en el juego irresponsable
del amor, en la inutilidad de estas palabras.
Manizales. Licenciada en Filosofía y Letras de la Universidad de Caldas.
Intuición I
Con tanto sentir que navega en la estructura
espiralada de los días,
es el prisma cóncavo del mundo que no me sirve de
excusa sino para la verticalidad,
ahora la tercera dimensión me aterra
el asfalto ya no me sirve de piso.
Hay algo más en la divinidad, en el juego irresponsable
del amor, en la inutilidad de estas palabras.