Riesgos profesionales
César A. Caballero R.
Profesor Universidad Javeriana
Actualmente se discute en el Congreso una reforma a la Ley 100 en el componente de salud donde se piensa incluir una regulación sobre riesgos profesionales. Quiero referirme a este tema enfatizando la importancia tanto de la información existente como del enfoque de prevención que debe primar en su tratamiento.
Las estadísticas sobre riesgos profesionales, disponibles en la página web del Ministerio de Protección Social, presentan una serie de datos desde 1994 a 2006. Hace 12 años, 3.6 millones de personas tenían cubrimiento de riesgos profesionales. A junio de este año el sistema reportó el cubrimiento de 5.3 millones de empleados.
Esto quiere decir, que del total de personas con alguna ocupación, 18 millones, para el tercer trimestre del 2006 (reportados por el DANE), apenas el 29.4% tienen cobertura de riesgos profesionales. La informalidad es parte de la explicación, púes alcanza el 58.8% del total del empleo nacional, 10.5 millones de personas. Esto indica que aún en el sector formal de nuestra economía, existen problemas de cobertura, que podrían alcanzar a 2.2 millones de colombianos y otros 10 en el sector informal.
Varios estudios, por ejemplo uno del observatorio de seguridad social de la Universidad de Antioquia, han demostrado que mas trabajo no significa empleos de mejor calidad, ni mayor cobertura en riesgos profesionales. Entonces, sin negar los avances en la cobertura del sistema, es claro que aún falta mucho por recorrer para alcanzar niveles aceptables en cobertura los riesgos profesionales.
Los aportes al sistema, en el 2005 fueron de $729 mil millones de pesos y es posible que este año alcancen la no despreciable suma de $800 mil millones. Estos recursos deben contribuir a la prevención y atención tanto de los accidentes de trabajo como de las enfermedades profesionales.
En el caso de los primeros, accidentes de trabajo, cuyos reportes han venido aumentando durante los últimos años, se presentaron 248 mil en el 2005, lo que significa una tasa del 7.7% sobre los empleados cubiertos, comparable a los estándares internacionales que se ubican entre el 5% y el 7%. Por el contrario, en las enfermedades profesionales, donde se reportaron 1.453 casos en el 2005, es un poco más del 10% del estándar mundial.
Por esa razón puede pensarse que una parte importante de las actuales enfermedades profesionales están siendo cubiertas de forma directa por los recursos de la salud, lo cual presenta un enorme reto para todos los actores, púes ello presiona indebidamente el balance de este sector.
En mi criterio, los problemas de cobertura del sistema, el posible subregistro en enfermedades profesionales y la evaluación de la efectividad de las medidas preventivas (aspecto en el cual las evaluaciones de impacto son escasas), deben ser el centro del debate sobre los riesgos profesionales y no la inconveniente iniciativa de garantizar al Seguro Social, un mercado monopólico con los empleados públicos.
Colombia asumió, desde 1993, que la prestación de la seguridad social debe realizarse bajo un esquema de aseguramiento, dentro del cual la sana competencia es un requisito indispensable y deseable.
Más allá de la discusión sobre la rentabilidad del negocio, los riesgos profesionales tienen un valor social enorme como sistema de prevención. Por ello no es sano verlos simplemente como un negocio.