"Me podrá temblar la voz, pero nunca me temblará la moral”

Corrían los años difíciles de finales de la década de los 80. Época en que el oscuro poder de la mafia de Medellín se enfrentaba a muerte al Estado y la sociedad colombiana.

“Me podrá temblar la voz, pero nunca me temblará la moral”


César Caballero R.
Profesor Universidad Javeriana

Corrían los años difíciles de finales de la década de los 80. Época en que el oscuro poder de la mafia de Medellín se enfrentaba a muerte al Estado y la sociedad colombiana. Se presentó un debate en el Congreso, trasmitido por televisión, en donde políticos que en el parlamento representaban, o por lo menos cohonestaban, con los intereses del narcotráfico, cuestionaban duramente la posición del Ministro de Justicia (si en ese entonces en Colombia había uno!). El valiente jurista no era un gran orador, de hecho en momentos de alta tensión pareciera tartamudear. Uno de esos parlamentarios, quien tiempo después perdió su investidura, se burlaba del Ministro porque le temblaba la voz La respuesta fue inmediata, contundente y quedó grabada para siempre en mi memoria, como ejemplo de un modelo a seguir: “A mi me podrá temblar la voz, pero nunca me temblará la moral”. Años después, Enrique Low Mutra, cayó asesinado frente a un recinto universitario.

Este recuerdo vino a mi me memoria tan pronto termine de leer la “Gran Encuesta sobre la Parapolítica” realizada por Ipsos Napoleón Franco y publicada por la revista Semana. Varios datos reflejan el estado de ánimo de una porción del país que justifica el uso de los medios más atroces, para cumplir el fin de acabar la guerrilla.

Veamos algunos de ellos: el primero es la baja importancia que parece tener el paramilitarismo. Sólo el 6% considera que ese es el problema más importante de país. La siguiente es sobre su  imagen. Ante la pregunta ¿Conocer los crímenes de los paras afecta la imagen que tiene de ellos? Para un 42% de la personas la empeora pero para un 47% sigue igual e  incluso la mejora!

Sobre su responsabilidad en la violencia sólo el 5% de la gente les asigna una. Un 25% cree que se justifica su existencia y un dubitativo 20% no está seguro. El 33% considera que son necesarios para acabar con la guerrilla. Es decir, el fin justifica todos los medios!

En un ejemplo de cómo le tiembla la moral a una parte del país, el 78% califica de  imperdonable que los políticos hayan pactado con los paramilitares, pero el 58% justifica a ganaderos y terratenientes. Además, increíblemente la mitad de quienes tienen una posición definida (un 24% contesto por la opción no sabe no responde) creen que el actual gobernante alguna vez ha hecho acuerdos con los paramilitares, pero su imagen es muy favorable para un 21% y favorable para un 54%.

Comparto plenamente la dureza del juicio frente a los políticos, púes ellos tienen una responsabilidad inmensa frente a los electores y además se supone que están en el servicio público con el fin de proteger la vida de las personas y no cohonestar con asesinos. Una analogía probablemente aclara aun más este punto: cuando roban mi residencia me da mucha rabia y deseo la identificación y castigo de los culpables. Pero cuando descubro que dentro de ellos está el portero de mi edificio, cuyo salario contribuyo a financiar, la rabia y la condena son mucho mayores.

Han pasado casi 20 años desde el debate que origina el título de esta columna. Enrique Low no está con nosotros y para tristeza de su memoria, parece que a una parte importante del país, donde se encuentran algunos de quienes nos gobiernan, les sigue temblando la moral.

Adenda: La Universidad Santo Tomás en su sede de Bogotá abrió un nuevo programa de Estadística. Bienvenido un nuevo espacio para la enseñanza y estudio de esta ciencia tan cercana a mis afectos