¿Cómo recibe la Federación de Cafeteros sus 90 años?

federacion

La Federación Nacional de Cafeteros se alista para celebrar 90 años


El gerente del gremio cuenta cómo, a pesar de haber cerrado un buen 2016, la mano de obra sigue siendo el dolor de cabeza de los productores. Factores como recolectores
procedentes de Venezuela han hecho su aporte durante las cosechas.


La Federación Nacional de Cafeteros se alista para celebrar 90 años de existencia a mitad de año con un congreso extraordinario, el 10 de julio en Medellín, seguido por un
encuentro mundial de países productores, los días 11 y 12, en esa misma ciudad. Los temas que se discutirán son aquellos que ocupan a los caficultores a nivel global, como el
cambio climático y la volatilidad del precio.

cafeteros

 

En diálogo con El Espectador, el gerente del gremio, Roberto Vélez, entrega un balance del comportamiento de la caficultura en 2016 y las expectativas para 2017. El año parece
estar arrancando bastante bien, pues en febrero, con 1'293.000 sacos de 60 kilogramos, la producción repuntó 18 % en comparación con el mismo mes del año pasado.

¿Qué balance hace de 2016?

Fue un año bueno. Terminamos con cosecha de 14,2 millones de sacos, unas exportaciones cercanas a los 13 millones de sacos e ingreso de divisas de casi US$2.800 millones. Fue un
año muy curioso, con un primer semestre muy complejo por el fenómeno de El Niño. Hubo café con problemas de calidad y otra cantidad se perdió. Pero el segundo semestre fue casi
glorioso. Coincidieron buenos volúmenes de producción con un precio muy bueno y una cosecha que estuvo extremadamente sana en términos de infestación de broca. El cafetero pudo
recuperar parte de lo que había perdido en el primer semestre.

Usted ha insistido en que la actividad está volviendo a ser rentable, pero aún con costos de producción muy altos. ¿Qué costos los están mortificando y qué planean hacer para
mitigarlos en 2017?

El costo grande sigue siendo mano de obra, que es más o menos 60 % a 65 % del costo total. Preocupa la disponibilidad. El año pasado hicimos un esfuerzo sobrenatural al final de
la cosecha. Pudimos recolectarla, los comités hicieron promociones por radio, en las terminales de buses, en todas partes, para facilitar el movimiento de mano de obra. Hubo
cosas curiosas, como mano de obra venezolana que vino a recolectar café. ¿Qué estamos haciendo? Desde hace un rato hemos venido trabajando en recolección asistida con
herramientas que ayuden a que la productividad sea mejor. Meter una máquina grande, como se hace en Brasil, no es muy factible por las inclinaciones del terreno colombiano, pero
se puede diseñar herramientas que ayuden a recolectar más rápido, más café en el mismo tiempo.

¿Este año también piensan traer mano de obra de Venezuela?

No la trajimos, ella vino sola, pero no me sorprendería que por la crisis que hay en Venezuela termine habiendo mano de obra venezolana. Los precios que se pagaron y los
ingresos que se lograron fueron muy buenos. Podían ser $60.000 u $80.000 diarios, por seis días a la semana, es decir, casi $2 millones al mes.

¿Hay cálculo de cuántos venezolanos fueron?

No tenemos un número, pero sabemos que en la zona central hubo venezolanos recolectando.

¿Qué proyecciones de producción tienen para 2017?

Hicimos nuestro primer conteo de pepas, así lo llamamos. El servicio de extensión hace un conteo en fincas a lo largo y ancho de la geografía cafetera. Para estos primeros seis
meses, la cosecha debe estar en promedio en 6,5 millones de sacos, quizá 300.0000 sacos más o menos que eso. Para el segundo semestre hay que esperar. Hay cierto grado de
preocupación en zona cafetera porque ha habido más invierno de lo normal y no ha habido grandes florescencias.

¿Con qué niveles de tasa de cambio están contando?

Es una de las cosas donde vivimos con los dedos cruzados. En la medida que tengamos un dólar cercano a $3.000, la actividad volverá a ser rentable, sin problemas, este año,
sumado a que el mercado del café internacionalmente no debe estar por debajo de US$1,30 a US$1,60 (por libra). Así tendríamos un precio interno entre $850.000 y $950.000 (por
carga).

¿Cómo están manejando esa rentabilidad para prepararse para la época de las vacas flacas?

En el pasado, cuando había buenos precios, el Fondo Nacional de Café recolectaba parte de esos mejores precios y se los devolvía en servicios o ayudando a mantener el precio.
Hoy es responsabilidad de los caficultores y hemos insistido en la necesidad de que el cafetero invierta en su finca, que haga la renovación, arreglos en los beneficiaderos, que
repare la vivienda y que ahorre para las vacas flacas.

¿Qué están preparando para celebrar los 90 años?

El congreso cafetero será el 10 de julio en Medellín. Esperamos que en nuestra celebración se dé la aprobación de los nuevos estatutos de la federación. Hemos estado haciendo un
ejercicio de democracia, visitando los departamentos y la base cafetera acerca de qué quieren ellos en los estatutos. Esperamos compilar las ideas y ponerlas para que sean
aprobados en ese congreso. Luego tendremos el primer foro de países productores de café. Es la primera vez que están juntos y deciden montar un foro para hablar de los problemas
comunes y transversales: el cambio climático, la volatilidad de precios, la mano de obra, la generación de relevo.

¿En qué sentido van esos cambios de los estatutos? ¿Retoman recomendaciones de la Misión Cafetera?

Hay todo tipo de propuestas e iniciativas. Es la primera vez que se hace consulta a la base cafetera con presidentes y vicepresidentes de comités municipales de cafeteros. Han
venido trayendo y discutiendo desde quién debe ser un cafetero federado hasta cómo se debería elegir al gerente.

¿Cómo va la estructuración del fondo de estabilización de precio?

Está listo. Entendimos que a ese fondo había que ponerle un piso académico, no armarlo improvisadamente, y encontramos que unos profesores franceses habían escrito sobre fondos
de estabilización de productos básicos. Hemos recorrido casi todos los pasos de su manual. Ellos vinieron a Colombia, conocieron la institucionalidad y nos hicieron una pregunta
simple. Si quiere un fondo que hay que alimentar con US$100 millones al año, ¿esos US100 millones no le producirían más efecto social si los emplea en otra cosa, como educación,
renovación, salud? Estamos terminando de hacer el estudio, tener esa respuesta, y con base en eso vamos a ir a la comunidad internacional a ver si logramos financiamiento. La
idea es que hagamos un piloto para ver cómo funciona y consultar con los cafeteros si lo quieren.

¿Se alcanzaría a discutir en julio?

No creo. Afortunadamente los niveles de precio hacen que ese tema que era tan apremiante haya pasado a un segundo lugar. Las primeras veces que fui a hablar con los cafeteros
salía la pregunta sobre el fondo. Ahora que voy nadie habla de eso.

Con 90 años, ¿cree que la federación es atractiva para los productores o le falta algo?

La federación viene en un proceso de reinventarse en muchos campos. Uno de ellos es entender y dar a entender a los productores que hoy no tenemos ingresos para hacer lo que
hacíamos antes, la carretera o la escuela. Dado el nivel de contribución, no tenemos la plata. Tenemos cosas que ofrecer en términos de apalancar recursos de afuera, del
Gobierno, de las gobernaciones, de las alcaldías, para, junto con los mandatarios, ir llevando a cabo obras y trabajos en el sector rural. Ir al sector rural no es fácil. La
pregunta es quién hace obras en el campo, quién es capaz de llegar a los lugares más recónditos y hacer obras allá, si no somos capaces en Bogotá, sin que se roben los recursos.
Hemos hecho cambios a nivel investigativo, lanzamos la nueva variedad de café para sembrar. Los recursos de investigación se van para trabajar los temas agudos, por ejemplo,
mano de obra o fertilización. La federación sigue siendo para muchos el apoyo. Pero el caficultor tiene, y ese es mi llamado, que empoderarse y no sentarse a esperar a ver qué
dice o qué me da la federación. El gremio tiene que crear el clima para el emprendimiento cafetero y por eso abrimos la exportación de pequeñas cantidades, que ha sido exitosa,
y tenemos tema de capacitación en barismo con el Sena. En general, son temas que le están dando a la caficultura una nueva orientación.

 

 TOMADO DE: ELESPECTADOR.COM